El consumo de la atención está cambiando y el video es el protagonista

Cómo está cambiando la economía de la atención

El formato de video ha irrumpido con fuerza en el consumo de contenidos digitales hasta alcanzar un predominio impresionante. Esto se explica, en buena medida, por sus propios atributos: combina imagen, audio, movimiento y narrativa, lo que le permite captar la atención y lograr un nivel de distribución y consumo difícil de alcanzar con otros formatos.

Los medios digitales han entendido esta transformación y progresivamente han incorporado el video como parte de sus estrategias de contenidos. El objetivo es llegar a públicos que prefieren consumir información de esta manera y que, dependiendo del momento, la plataforma y el contexto, incluso buscan determinados tipos de información directamente en formato audiovisual.

Los datos muestran la magnitud de este cambio. De acuerdo con el Digital News Report 2026 del Reuters Institute, el 77% de las personas consultadas consume noticias en video online al menos una vez por semana.

Cuando observamos las plataformas, YouTube alcanza al 34% de los encuestados para el consumo semanal de noticias, mientras Instagram llega al 26% y TikTok al 20%.

Sin embargo, hay algo que debemos comenzar a entender: la transformación hacia el video no significa simplemente producir videos cada vez más cortos.

Los formatos cortos son esenciales y cumplen una función fundamental para alcanzar nuevas audiencias, especialmente en plataformas diseñadas alrededor del descubrimiento y el consumo rápido. Pero esto no significa que los usuarios hayan dejado de estar dispuestos a dedicar tiempo a contenidos de mayor profundidad.

De hecho, estamos observando un fenómeno particularmente interesante.

Entre quienes consumen noticias en video a través de YouTube, un 35% afirma ver semanalmente contenidos informativos de entre 6 y 20 minutos, mientras otro 23% consume videos informativos de más de 20 minutos.

Es decir, existe una audiencia que está dispuesta a dedicar una cantidad considerable de tiempo a una noticia, entrevista, análisis o explicación cuando considera que el contenido lo amerita.

Y aquí es donde comienza a cambiar nuestra interpretación de la llamada economía de la atención.

No todas las plataformas se consumen de la misma manera

Uno de los datos que más me llama la atención del estudio del Reuters Institute tiene que ver con las razones por las cuales los usuarios encuentran y consumen noticias dentro de las diferentes plataformas.

En YouTube existe una mayor intención de búsqueda y consumo de contenidos informativos.

Según el estudio, el 55% de quienes utilizan YouTube para informarse señala que entra intencionalmente a la plataforma para consumir noticias, mientras un 40% dice que generalmente se encuentra con ellas mientras utiliza YouTube para otros fines.

En Instagram y TikTok ocurre prácticamente lo contrario.

El 55% de los usuarios de noticias en Instagram y el 54% de los usuarios de noticias en TikTok se encuentran con la información mientras utilizan estas plataformas principalmente para otros propósitos.

Esta diferencia es fundamental para entender el comportamiento de las audiencias.

Un usuario que entra a YouTube buscando una entrevista, un análisis o una explicación sobre determinado acontecimiento tiene una disposición de atención diferente a la de quien está desplazándose por TikTok o Instagram y repentinamente se encuentra con una noticia.

Y esto ayuda a explicar por qué en YouTube pueden funcionar contenidos informativos de mayor duración y profundidad.

El formato corto no elimina la profundidad

En Instagram y TikTok los usuarios entran a consumir una diversidad mucho mayor de contenidos y, mientras navegan, las noticias compiten por su atención con entretenimiento, deportes, humor, música, tendencias y muchas otras categorías.

Es precisamente ahí donde los formatos cortos adquieren una importancia enorme.

Cuando una noticia aparece en medio de ese flujo de contenidos, tiene pocos segundos para captar la atención del usuario. Por eso resulta indispensable entender el lenguaje de cada plataforma y presentar la información en formatos ágiles, directos y capaces de comunicar rápidamente lo esencial.

Pero eso no significa que esa misma persona no esté dispuesta posteriormente a dedicar 10, 20 o 30 minutos a comprender un tema.

Incluso entre los más jóvenes encontramos señales interesantes.

El Reuters Institute encontró que el 52% de los jóvenes entre 18 y 24 años que consumen noticias en YouTube ve videos informativos de más de cinco minutos, frente al 41% entre los mayores de 55 años.

Este dato resulta particularmente relevante porque cuestiona una de las ideas que hemos repetido durante años: que las generaciones más jóvenes simplemente no están dispuestas a consumir contenidos largos.

Quizás el problema no sea exclusivamente la duración.

Quizás sea el interés, el contexto, la plataforma y, sobre todo, el valor que el usuario percibe en aquello a lo que está dedicando su tiempo.

Estamos distribuyendo la atención de otra manera

Aquí está, a mi entender, uno de los principales aprendizajes para los medios digitales.

Durante mucho tiempo hemos relacionado la economía de la atención con una reducción permanente del tiempo que las personas están dispuestas a dedicar a un contenido. De ahí que muchas estrategias digitales hayan evolucionado hacia la producción de piezas cada vez más breves.

Pero quizás el fenómeno sea más complejo.

No necesariamente estamos frente a usuarios que quieren consumir únicamente contenidos cortos. Estamos frente a usuarios que distribuyen su atención de manera diferente dependiendo de la plataforma, el momento y el nivel de interés que tengan sobre determinado tema.

Una persona puede consumir un video de 30 segundos en Instagram, detenerse durante dos minutos ante una explicación en TikTok y, posteriormente, dedicar 20 o 30 minutos a un análisis sobre ese mismo tema en YouTube.

No hay necesariamente una contradicción entre estos comportamientos.

Son diferentes niveles de profundidad dentro de una misma experiencia de consumo informativo.

El reto para los medios digitales

Viendo este escenario, los medios digitales necesitan continuar transformando no solamente la manera en que generan sus contenidos, sino también la forma en que los presentan y distribuyen.

No se trata de elegir entre videos cortos o largos.

Se trata de comprender qué formato necesita cada audiencia, en qué plataforma y para qué momento de consumo.

Una noticia puede tener una versión de pocos segundos que permita descubrir lo ocurrido, otra de uno o dos minutos que explique los elementos fundamentales y una pieza de mayor duración que aporte contexto, análisis y profundidad.

El contenido deja entonces de pensarse exclusivamente como una pieza única y comienza a convertirse en una arquitectura de formatos alrededor de una misma historia.

Esto representa una oportunidad importante para los medios.

TikTok e Instagram pueden funcionar como espacios de descubrimiento y alcance. YouTube puede ofrecer mayores posibilidades para la explicación, la búsqueda intencional y la profundidad. Y las propiedades digitales de los propios medios deben continuar siendo fundamentales para construir una relación directa con sus audiencias.

Porque tampoco podemos perder de vista otro dato importante del informe: mientras aumenta el consumo de video informativo, el consumo de video dentro de los sitios web y aplicaciones de los propios medios cayó cinco puntos porcentuales en 2026.

Este último dato debería llamar particularmente nuestra atención.

El desafío no consiste únicamente en conseguir millones de reproducciones dentro de plataformas externas. También debemos preguntarnos cómo utilizamos ese alcance para fortalecer la relación entre las audiencias y las marcas periodísticas.

La atención no está desapareciendo

Quizás deberíamos comenzar a cuestionar una afirmación que hemos repetido durante años: que las personas tienen cada vez menos capacidad de atención.

Los cambios que estamos observando podrían estar indicando algo diferente.

La atención no necesariamente está disminuyendo. Se está fragmentando y distribuyendo de otra manera.

El usuario decide cuándo quiere consumir algo rápido y cuándo está dispuesto a profundizar. Decide qué plataforma utilizar para cada necesidad y cuánto tiempo dedicar dependiendo del valor que perciba en el contenido.

Los datos sobre YouTube son una señal interesante: si un 23% de sus consumidores de noticias en video está dispuesto a ver contenidos informativos que superan los 20 minutos, difícilmente podemos concluir que todo el futuro del contenido digital se reduce a piezas de unos cuantos segundos.

El contenido corto tiene su función. El contenido de profundidad también.

El verdadero desafío está en saber cuándo utilizar cada uno y cómo conectarlos dentro de una misma estrategia.

Para los medios digitales, entender esta transformación será fundamental.

Porque ya no consiste únicamente en producir noticias y distribuirlas en diferentes plataformas. Consiste en comprender cómo se comportan las audiencias dentro de cada una de ellas y desarrollar los formatos necesarios para encontrarlas allí donde están.

Todo esto sin perder algo que sigue siendo fundamental: la esencia de los medios de comunicación de informar, explicar y ayudar a comprender lo que está sucediendo.

Fuente

Reuters Institute for the Study of Journalism, Digital News Report 2026. Datos sobre consumo de noticias en video, plataformas sociales y duración del contenido informativo.